jueves, 6 de octubre de 2011

UN ORO ALGO DISTINTO



A veces es bueno reflexionar sobre lo que se tiene, ya que no siempre se valora lo que más abunda. Echemos la vista atrás hacia los orígenes de un bien del que el pueblo de Olvera se siente orgulloso, el aceite de oliva.

Desde sus principios, un fósil de olivo datado en el Mioceno Superior, (hace veinte millones de años) este árbol ha estado presente en nuestro entorno y naturalmente el hombre no tardó en sacarle partido. Tiempo después Homero, le otorgó el nombre de "oro líquido" a tan apreciado producto. Más tarde, en el código de Hammurabi ·Rey de Babilonia· (que se remonta al año 2.500 A.C.) se habla del Aceite de Oliva y de cómo regular su comercio.

Los romanos introdujeron en todos los territorios conquistados el cultivo del olivo, llegando incluso a descuidar los cultivos autóctonos, clasificaron el aceite de aceituna en cinco calidades. Tal era su importancia que en muchos casos, los romanos ordenaban a las poblaciones conquistadas el pago de los tributos en forma de aceite de oliva.

No es de extrañar pues, que siempre se haya comparado este antiguo jugo con el oro y la riqueza, más aun cuando siempre hemos estado en contacto con su cultivo y extracción.


La envidia de muchas gastronomías es en este caso la estrella de nuestros hábitos culinarios, aunque desde hace algún tiempo ya no es sólo un producto con fines gastronómicos, puesto que se emplea cada vez con más frecuencia en cuidados para la piel, el pelo, los ojos… debido a sus múltiples propiedades hidratantes y reparadoras.

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