jueves, 10 de noviembre de 2011

UNA JOYA NEOCLÁSICA


Hoy les hablaremos, como no, de otra maravilla de nuestra tierra, una joya del neoclásico que está siempre al alcance de todo aquel que se quiera recrear contemplando la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación.

Culminada en 1843, tras el posterior derribo de la antigua Iglesia Mayor en 1822, fue ordenada en construcción por los duques de Osuna. Su estilo, de recortadas líneas y volúmenes, contrasta bastante con el estilo de la iglesia anterior (gótico mudejar). Los campanarios de su fachada, que se levantan a modo de cubos gemelos construidos en cuatro cuerpos, casi parecen tocar el cielo de Olvera.

En su interior, lo que más llama tu atención son sus cofradías, entre ellas cabe destacar la del Santo Entierro, la de Jesús Nazareno o la de la Veracruz. Tras el incidente en septiembre de 2004 en el que la destrucción de una imagen dejó el templo en lamentables condiciones, sus puertas fueron cerradas, y tras la finalización de su restauración en diciembre de 2010, la iglesia abrió de nuevo sus puertas para todo aquel que desee contemplar con detenimiento su esplendor.

Este templo no es sólo un lugar de adoración, es además una manera de echar la vista atrás y en cierto modo contactar con nuestras raíces ya que nos brinda la oportunidad de saber lo que fuimos, lo que somos y lo que podemos ser.

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